Aumenta la cifra de niņos que no pueden ingerir gluten
04/07/2008

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El pediatra almeriense, Francisco Morales, señaló  que la cifra de pequeños afectados se ha disparado en los últimos años de forma "sorprendente". El volumen de los que han desarrollado la dolencia se ha multiplicado por cuatro en los últimos cinco años.

La edad más crítica son los tres años. En cuanto a las razones que han llevado a este incremento, se ha especulado sobre la importancia de la lactancia materna, que se acorta cuando esta podrá prevenir la aparición de la Enfermedad Celiaca, y de las infecciones víricas. Recientemente, también se ha considerado la ingestión de dosis elevadas de gluten, así como la introducción temprana del mismo en la dieta.

Aunque los datos disponibles no son contundentes, se podría especular que pequeñas cantidades de gluten presentes en la leche materna jugarían un papel inmunomodulador de la respuesta frente al gluten, al igual que sucede con otras proteínas alimentarías.

Si la patología comienza a tratarse cuando aparecen los síntomas "no tiene porque aparecer secuelas en edades adultas", según apuntó el doctor Morales. Sin embargo si la celiaquía no se trata y el niño sigue ingiriendo gluten esto puede ocasionar "graves problemas en edades adultas". Entre ellos la esterilidad. El pediatra citó un caso en el que una señora de 42 años no sabía que era celíaca. "Había agotado todas las posibilidades existentes para poder tener un hijo, pero todas fracasaron".

Un día por casualidad la mujer tuvo conocimiento que la intolerancia al gluten no tratada, podría provocar esterilidad. Fue entonces cuando se sometió a la biopsia que detectó que padecía la dolencia. Posteriormente, la señora fue madre. Otra de las secuelas que puede provocar no tratar la enfermedad son episodios de epilepsia, hipotiroidismo, además de favorecer la diabetes. En cuanto a los síntomas, la diarrea prolongada, los vómitos, la pérdida de peso, o el cambio de carácter, unidos a alteraciones analíticas como puede ser la anemia, la falta de hierro, la elevación de anticuerpos mas o menos específicos de la enfermedad, o la pérdida excesiva de grasa en las heces, permiten sospechar la enfermedad aunque no permiten hacer el diagnóstico definitivo. Sí lo determinará la biopsia intestinal.

Francisco Morales, es el único pediatra de la sanidad pública almeriense que realiza esta práctica en los niños. Explicó que el método consiste en una capsula de plata que se conecta a una sonda. El pequeño tiene que tomarla y una vez que pasa por el duodeno se extrae la muestra a través de la sonda. Una vez que se detecta la patología, el único tratamiento existente hasta el momento es seguir una dieta estricta en la que no se incluyan alimentos que contengan gluten que es una proteína existente en las harinas de trigo, centeno, cebada y avena.

Con esta se consigue controlar la celiaquía y por tanto la completa normalización clínica del sujeto que la padece y evita las posibles complicaciones a corto, medio o largo plazo




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