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Murcia 5 de marzo de 2008

El exceso de peso, asociado a 13 tumores
Podría convertirse en el principal factor evitable asociado al cáncer, superando al tabaco

141 artículos científicos y 282.137 casos de cáncer han servido para confirmar lo que otros expertos han venido advirtiendo: los kilos de más no sólo causan infartos y diabetes, sino también cáncer. Según una gran revisión de estudios, publicada en la revista 'The Lancet', un índice de masa corporal (relación entre el peso y la altura) elevado se asocia con más de una docena de tumores.
Tal y como resume el comentario que acompaña al trabajo, "este amplio meta-análisis, que incluye muchos estudios recientemente publicados, avala fuertemente las evidencias previas de que un excesivo peso corporal aumenta el riesgo de cáncer en casi todas partes". A saber: cáncer renal, de colon, de tiroides, adenocarcinoma esofágico, y, en menor medida, mieloma múltiple, leucemia y linfoma no Hodgkin. Además, entre los hombres gordos se dan más tumores rectales y melanomas malignos, mientras entre las mujeres con exceso de peso se desarrollan más tumores de vejiga, páncreas y endometrio, además de cánceres de mama posmenopáusicos.

"Muchas de las asociaciones observadas entre el aumento del IMC [índice de masa corporal] y el riesgo de cáncer es para tumores que no están relacionados con el tabaquismo. Posiblemente, a medida que disminuya el consumo de tabaco (que es la mayor causa de tumores en países desarrollados), el exceso de peso podría convertirse en el principal factor del estilo de vida que contribuye a la aparición de cáncer en estos países", estiman los autores, procedentes de las universidades de Manchester (Reino Unido) y Berna (Suiza).

Según su riguroso estudio, por cada cinco puntos que aumentaba el índice de masa corporal, los hombres tenían un 52% más de probabilidades de desarrollar un adenocarcinoma esofágico, mientras que, en las féminas, el riesgo de desarrollar un cáncer de endometrio o vejiga crecía un 59%. Esos cinco puntos corresponderían con aumentos de peso de unos 15 kilos en hombres y 13 kg en mujeres para personas con un peso normal (IMC de 23), según calculan los investigadores.
Estos expertos utilizaron el baremo del índice de masa corporal porque era el que aparecía con más frecuencia en los estudios para medir el exceso de peso. "Sin embargo, las medidas de la obesidad abdominal, como el contorno de la cintura o la relación cintura/cadera, puede ser mejor predictor del riesgo de cáncer, como en el caso del riesgo cardiovascular", estiman las autoras del comentario, dos epidemiólogas nutricionales del Instituto Karolinska (Estocolmo, Suecia).
Hasta ahora, la mayoría de los trabajos que analizaban el binomio peso/cáncer habían estudiado la relación del exceso de peso con tipos concretos de cáncer. A comienzos de este año, el World Cancer Research Fund dio un paso más, concluyendo que el exceso de grasa se relacionaba con seis tipos de cáncer. "Nuestros hallazgos amplían los resultados de informes previos, para mostrar asociaciones entre un aumento del IMC y el riesgo de cáncer para tumores menos comunes y la evidencia que las asociaciones pueden diferir entre hombres y mujeres para algunas localizaciones, sobre todo en el cáncer de colon [asociado a hombres gordos, pero apenas a mujeres]", explican los autores.

Lo que prácticamente no difería era el riesgo a lo largo y ancho del globo: la relación entre el cáncer y el exceso de peso se detectó en estudios europeos, americanos y asiáticos. Únicamente el riesgo de desarrollar un tumor de mama en la menopausia parecía ser más frecuente entre mujeres de la región Asia-Pacífico que eran obesas o tenían sobrepeso.

Pese a estas respuestas, los autores reconocen que todavía quedan diferentes cuestiones que resolver en cuanto al exceso de peso. "Tenemos que saber si las intervenciones eficaces para reducir el IMC en poblaciones adultas reducirán los riesgos de cáncer. Este conocimiento nos permitirá diseñar estrategias de salud pública para evitar los tumores relacionados con la obesidad en todo el mundo", concluyen.

Atención al Cliente

Pastel de chocolate con nueces y mermelada de albaricoque

Ingredientes:

6 huevos

200 g de harina

200 g de mermelada de albaricoque

150 g de azúcar

12 nueces

125 ml de aceite

1 tableta de chocolate negro

1 sobre de levadura

Elaboración:

Mezclar el azúcar con las yemas y el aceite, batir bien. A continuación, añadir el chocolate previamente deshecho al baño María (guardar un tercio del chocolate para cubrir el pastel posteriormente). Batir las claras a punto de nieve y añadirlas a la mezcla. Echar el resto de ingredientes: harina, levadura y nueces (reservando unos cuantos trozos para adornar el pastel por fuera). Remover bien toda la mezcla y cocer a 200ºC durante 25 minutos. Una vez cocido, se parte el pastel en dos capas y se unta una de ellas con la mermelada, poner la otra capa encima y cubrir con el chocolate. Por último adornar con las nueces.




La caducidad de los alimentos
La fecha de caducidad es una información de gran importancia para determinar el tiempo de vida útil de los alimentos

Comprar el alimento fresco o recién elaborado es una de las características más valoradas por el consumidor. Generalmente, la frescura de un producto suele asociarse a la calidad y ésta a seguridad. Al consumidor le preocupa el tiempo que dispone para almacenar el producto en su hogar antes de su deterioro. Paralelamente, a la industria alimentaria también le preocupa el tiempo que puede tener expuesto el alimento. Desde ambas partes, cuidar la seguridad de los alimentos es un requisito primordial. 


La caducidad de un producto es de suma importancia en seguridad alimentaria.  Desde la granja a la mesa, son muchos los factores que pueden alterar un producto alimentario. Por esta razón, tanto la industria como el consumidor deben poner de su parte. En España se contabilizan 15.000 casos de toxiinfecciones alimentarias anuales, la gran mayoría producidas por la ingesta de alimentos en mal estado debido a una incorrecta manipulación o conservación. Suponiendo que todos los alimentos expuestos a la venta siguen los parámetros de seguridad establecidos, una vez el alimento llega al domicilio, la responsabilidad de su deterioro recae sobre el consumidor. Sin embargo, la industria elaboradora tiene la obligación de informar para una mejor conservación del producto indicando la fecha de caducidad.

Todas las agresiones que puede sufrir un alimento deben ser controladas mediante técnicas de conservación. Gracias a éstas, el alimento puede conservarse en buen estado por un período más o menos largo que cualquiera puede conocer a través de la fecha de caducidad o consumo preferente. Esta fecha va dirigida a aquellos productos más perecederos. El consumo preferente se usa para aquellos alimentos cuyo deterioro no es peligroso.Algunos alimentos están exentos de indicar la fecha de caducidad o consumo preferente, como son los vinos o bebidas alcohólicas de más de 10º. Esto no quiere decir que el paso del tiempo no deteriore su composición, aunque no ocasionen riegos para la salud. 


Las pipas de girasol

Deliciosas y muy nutritivas


Se trata de un alimento con múltiples propiedades, beneficiosas sobre todo para la salud cardiovascular. Además,  no son tan calóricas como se cree, pues una ración de unos 25 gramos de pipas peladas aportan unas 140 calorías.

El nutriente principal son las grasas poliinsaturadas con 45 gramos de grasa total por 100 gramos de porción comestible, que ayudan a reducir el colesterol y triglicéridos en sangre; también 28 gramos de proteínas, hidratos de carbono y vitamina E que es un antioxidante que protege contra los radicales libres que dañan las células y la información genética hasta producir cáncer y otras enfermedades, y esta vitamina hidrata, nutre la piel y refuerza el sistema inmunológico. La tradición dice que las gitanas son muy fértiles porque comen muchas pipas de girasol, ricas en vitamina E llamada la de la fertilidad.

Además de la vitamina E contiene otros elementos  entre los que destacan: colina, betaina, lignanos y ácidos fenólicos, de acción antioxidante. Tienen alto contenido en magnesio y potasio, indispensables en la dieta de los deportistas para mejorar su rendimiento y evitar las lesiones; mucho fósforo y calcio, a tener en cuenta por aquellos que no quieren o no pueden tomar lácteos y, además,  están especialmente indicadas a las mujeres embarazadas por su contenido en ácido fólico y hierro.

Proporcionan un buen aporte de tiamina o vitamina B1, importante en las dolencias nerviosas y degenerativas. También son ricas en  pectina, un tipo de fibra alimentaría con gran poder de retención de agua  en el intestino. Por sus propiedades y agradable sabor, las pipas de girasol constituyen un tentempié no excesivamente calórico y que puede formar parte de la dieta de personas de todas las edades.


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